Estos últimos tres días han sido igual que los demás, nada (o casi nada) que hacer en el trabajo. Aun así, no he tenido mucho tiempo para estar en Twitter o escribir en este blog… ¿Por qué? Pues porque me he encontrado otras actividades; básicamente es ver películas o programas de televisión en la computadora, bueno, y ver las Olimpiadas a través de Internet… Bendito seas Live Streaming.
Por otro lado, desde el lunes he comido todos los días con Pamela, la compañera de trabajo que me encontré en el bautizo del sábado. Ella es realmente agradable. Creo que es una de las personas más interesantes que he conocido. Es economista por carrera, pero comunicóloga por profesión. Estudió en una escuela religiosa, pero se define como agnóstica (es decir que prefiere no preocuparse por los temas religiosos). Es fanática de la política y trabajó, por un tiempo, en el PAN. Le gusta la filosofía y es fanática de Nietzsche. Definitivamente es una persona a la que quiero conocer más a fondo… y saben a lo que me refiero…
Por otro lado, Marcela, mi exnovia, me sigue llamando. Yo le contesto y hablo con ella de la mejor forma posible, sin buscar ligar. Son pláticas agradables y desagradables a la vez. Ella se enoja con facilidad, por cualquier cosa… yo diría que se crea sus problemas personales y conmigo. Creo que es por eso que está teniendo tantos problemas con su nuevo jefe. Realmente o quiero volver a verla o a saber de ella, pero tampoco quiero mandarla a volar. No quiero vengarme de ella, botarla sin razón o por alguien más. Creo que esperaré un poco y dejaré que se seque la relación, sin exprimirla.
Creo que eso es lo más relevante que me ha pasado en estos días.